Ethos

El ethos es un conglomerado de creencias, actitudes, costumbres, códigos de normas, etc. Mencionaremos al El ethos “prerreflexivo” y de Ethos “reflexivo”. En el primero nos encontramos con la normativa pura, no cuestionada aún, la conducta ajustada a determinadas normas, y las maneras de juzgar tal conducta. Todo esto, en tal estado de “pureza”, solo puede corresponder a un sector diminuto en el complejo comglomerado del ethos, porque en todos esos elementos siempre pueden surgir dudas o las necesidades de reforzar los propios juicios morales. La prédica no puede permanecer siempre sin reflexión.
Ocurre así que, se pasa de ese nivel “prerreflexivo” a un primer nivel de reflexión. Se trata aquí de una reflexión espontanea que surge a consecuencia de discrepancias de que el otro no juzga exactamente como yo. En el ethos hay certezas, dudas, la actitud de “pedir consejos” por ejemplo porque, aunque se conocen las normas, no se sabe cómo aplicarlas a tal situación concreta y la actitud de brindar ese consejo solicitado son actitudes que van acompañadas necesariamente de un tipo de reflexión que podemos llamar” reflexión moral”.
La reflexión moral influye sobre la acción y justamente por eso concierne a la ética; y ésta, por su parte ejerce una influencia indirecta sobre la acción. La reflexión moral es practicada por el predicador de moral, el “moralista”. Aunque la prédica, como tal, no sea esencialmente reflexiva, el moralista necesita de la reflexión para reforzar su poder persuasivo.
Un segundo nivel está constituido por las reflexiones que es necesario desarrollar cuando no nos conformamos ya con saber, o con decir, que debe hacer, sino que nos planteamos la pregunta “por que” y tratamos de responderla. Ahí se toma conciencia de que reflexión es ineludible, sino hay que desarrollarla racional y sistemáticamente. Ese desarrollo equivale a una “tematización” entramos ya en la “ética”. La búsqueda de fundamentos de las normas y la crítica de aquellas normas que no nos parecen suficientemente fundamentales, son las tareas más características de este segundo nivel que constituye la “ética normativa”. En este nivel de reflexión la atención esta dirigida, deliberada y conscientemente, a la cuestión de la validez de los principios morales. Aquí está presenta la razón, y es ella la que tematiza el ethos, en todos los sentidos que hemos atribuido a la palabra “tematización”. La ética normativa es la búsqueda de los fundamentos de las normas y de las valoraciones. Esta búsqueda va asociada a la crítica, al permanente cuestionamiento de cada fundamentación.
Fundamentación y crítica son tareas opuestas pero a la vez, complementarias. Tanto la fundamentación como la crítica son tareas filosóficas. Se sigue utilizando un lenguaje valorativo; pero se apela a la razón, a los argumentos a favor o en contra de determinadas normas. En este nivel de reflexión se hace filosofia práctica, ética. Hay normatividad, pero a diferencia de los que ocurría en lo prerreflexivo o en la “reflexión”, lo normativo es cuestionado; no hay normas ni valoraciones “sacrosantas”.
Un tercer nivel es el de la “metaética”, un tipo de reflexión que analiza el significado y el uso de los términos morales. La metaética constituye un “metalenguaje” con respecto al lenguaje normativo. Él termina “metaética” designa un nivel de reflexión en el que pueden utilizarse también métodos no analíticos y en el cual trabajó de hecho la filosofía practica, desde la antigüedad. Esta se expresa en todo “metalenguaje” cuyo referente es algún aspecto lingüístico del ethos, y uno se mantiene asimismo en el nivel metaético cuando señala que el ethos comprende, junto a su dimensión fáctica una dimensión semiótica o lingüística.
La metaética implica, por parte de quien la practica, un peculiar esfuerzo de distanciación con respecto a la facticidad normativa en la que está inmerso. Esto significa un cambio importante en la relación con los otros niveles de reflexión que hemos venido considerando.
Existe un cuarto nivel de reflexión ética, consiste en observar el fenómeno moral desde una posición lo mas apartada de él que sea posible. Se intenta, simplemente, describir la ”facticidad normativa”, e investiga que se cree que se debe hacer, se comprueba cómo sé comportan los seres humanos.
La “ética descriptiva” el nivel de reflexión “exógena” por excelencia. Esto quiere decir que la intentio reflexiva proviene de afuera del ethos. En la ética descriptiva la reflexión en sentido estricto, se desvanece. Solo se mantiene en el sentido de que el observador es un ser humano y, por tanto está imbuido de ethos. En la ética descriptiva, no nos vemos mirar. En este nivel nos colocamos fuera del edificio del ethos. Simplemente observamos y describimos lo que vemos. Es una tarea científica, no filosófica. Requiere metodología e instrumental científicos. Estando el ethos compuesto de creencias, la ética descriptiva verifica cuales y como son tales creencias, pero no las enjuicia, ni expone creencias del observador.
No es una labor filosófica, sino “científica”: es parte de la labor de la antropología, o de la psicología. A este nivel de reflexión lo llamamos “Etica descriptiva”

7 comentarios:

erker dijo...

uuuu...que lindo se puso tu blog negri!!!!! cuando este menos ebrio juro que leo esto...besos...hip...hip

Piece Of My Heart by Sil dijo...

Por aqui suele pasar, todo tipo de gente, sobre todo la bebida :)

Loxosceles dijo...

al menos dáte el trabajo de poner como cita la fuente del texto; que es de Ricardo Maliandi, "Ética: conceptos y problemas", capítulo 3 "niveles de reflexión ética"

Anónimo dijo...

Thanks :)
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José Bustos dijo...

La fuente es: El nuevo rostro de la moral (López Aspitarte )

José Bustos dijo...

También correctamente esta en el libro del autor Maliandi. Tiene que ver con los niveles de reflexión ética.

Anónimo dijo...

Muy claras las explicaciones.Ahora emtendi mejor estos conceptos