Filosofía Antigua: Periodo Helenistico-Romano

Etapa helenístico-romana:
Se denomina helenismo al período histórico comprendido desde la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) hasta la conquista de Egipto -último reino griego independiente- por Octavio con la muerte de Cleopatra (30 a. C.). Se inicia la dominación de Roma en todo el Mediterráneo, convirtiéndose en heredera de la cultura griega. Alejandro Magno creó un inmenso imperio en el que impuso la cultura griega a los pueblos sometidos pero que también provocó el fin a la polis griega. Estos cambios provocan un nuevo capítulo en la historia de la filosofía. B. Russell afirmará: “Aristóteles es el último filósofo griego que afronta el mundo alegremente, después de él, todos tienen de una u otra forma una filosofía de retirada”. En esta frase se resume perfectamente la característica principal de los sistemas filosóficos helenísticos. En la época clásica los griegos se sentían seguros y protegidos por la polis, único lugar donde alcanzar la perfección y la felicidad. El hombre es ciudadano, no individuo. La seguridad y protección de la polis se sustituye por un inmenso imperio en el que se produce una sensación de inseguridad, desarraigo y caída.  Las consecuencias más evidentes de esta circunstancia son:
1.      Expansión de las religiones salvíficas, el perdón por la palabra, el fin es salvarse, la salvación del individuo a través de la religión.
2.      Surgimiento de escuelas éticas cuya finalidad será la felicidad de los individuos
3.      Surgimiento de las filosofías de la religión, en las que se mezclan concepciones filosóficas con intereses de salvación, religiosos.
Tanto en las escuelas de moral como en las filosofías de la religión, al principio aparece el individualismo, el desarrollo del sentimiento de interioridad.

En resumidas cuentas esta etapa se extiende desde la muerte de Aristóteles hasta la muerte de Plotino y se denomina helenístico-romana, porque durante esta época Roma somete a la nación griega y absorbe su cultura llevando a cabo una helenización. Durante esta etapa se consolidan las ciencias especiales y decae la metafísica. La filosofía se orienta los problemas éticos o morales, no interesa tanto saber que es el mundo como encontrar una forma de vida adecuada que haga posible la relación de la felicidad o la virtud.
Entre las escuelas que florecen durante esta etapa cabe citar la de los epicireos, la de los estoicos, la de los cínicos y la de los escépticos, filósofos que resucitaron la vieja tesis de Protágoras acerca de que el hombre es la medida de todas las cosas.
Cicerón considera que la filosofía es maestra de la vida inventora de leyes y guía de la virtud.
El escepticismo antiguo puede dividirse en tres periodos, separados de una manera relativamente más clara que en otras escuelas:
El escepticismo académico o medio, se llama académico porque sus miembros eran filósofos que pertenecían a la Academia platónica, algunos llegaron a dirigirla como es el caso de Arcesilao, contemporáneo de Timón, que fue el primero en introducir el escepticismo en la Academia y de Carneades, que desarrolló una teoría probabilística del conocimiento. Coincidieron en el tiempo algunos académicos y pirrónicos, aunque no hubo mucha relación entre ambas tendencias.
La escuela escéptica, se puede considerar, en cierta forma, una recuperación del pirronismo al cabo del tiempo, precisamente cuando terminó la orientación escéptica de la Academia. En esta etapa se distinguen varios periodos: el periodo de los filósofos pirrónicos y el de los médicos, primeros empíricos y luego metódicos. La recuperación de la orientación pirrónica fue iniciada por Ptolomeo de Cirene y continuada después por Enesidemo de Cnosos, sin embargo la figura más importante de este periodo fue Sexto Empírico. La importancia de Sexto para el conocimiento del escepticismo antiguo es fundamental porque se han conservado varios libros suyos, donde expone detalladamente aspectos importantes del escepticismo desde sus comienzos
El pirronismo es el escepticismo más antiguo, llamado así por la enorme influencia de su fundador Pirrón de Elide.
Ahora bien, veremos aquí a las escuelas Post Aristotélicas-Escuela Escépticas o Escuelas de Moral, cuyo fin es la Felicidad de los individuos.

Escepticismo. Pirron De Elis (360 a. C.-270 a. C.)
Escepticismo.
Su principal representante fue  Pirron de Elis (360 – 3270 a.C) quien planteaba la duda para alcanzar la tranquilidad. El pirronismo es el escepticismo más antiguo, llamado así por la enorme influencia de su fundador Pirrón de Elide, según el cual, ni los sentidos ni la razón pueden proporcionar un conocimiento verdadero, por lo que recomienda abstenerse de hacer juicios y permanecer indiferentes, para tratar de conseguir ese estado de ánimo peculiar que se llama ataraxía. Junto con su discípulo Timón de Fliunte fueron los escépticos más importantes de esta época.
El escepticismo es, ante todo, una escuela moral, defendían que la única posible finalidad de la sabiduría era alcanzar una vida individual feliz. Desconocemos la naturaleza de las cosas, porque la percepción sólo ofrece apariencias; es precisamente cuando nos abstenemos de juzgar que podemos alcanzar la ataraxia. Quien renuncia a la certeza no asigna a unas cosas más valor que a otras, no se siente defraudado y se muestra indiferente a lo que no sea su propia virtud para afirmarse en la ataraxia. Es sabio quien alcanza la felicidad renunciando al saber.
Su argumento principal es la diversidad y disparidad de juicios sobre la belleza y el arte. Mientras los griegos vivieron aislados, teniendo ante sus ojos sólo su propio arte, hubo entre ellos muy pocas divergencias. Con las conquistas de Alejandro Magno vieron otro arte y otros juicios sobre la belleza.
Escasa duración y escasos discípulos
Fundamentalmente crítico
Búsqueda de la felicidad: ataraxia (imperturbabilidad del ánimo)
¿Cómo se consigue? Con la negación de todo conocimiento, con la abstención de cualquier juicio.
Por extensión, se llama escéptico a todo pensador que niega la posibilidad de fundamentar el conocimiento. 

Epicuro (341 a.C.-270 a.C.)
Epicureísmo
Su fundador fue Epicuro (341 – 270 a. C.) para quien la felicidad consistía en el placer o contento estable, moderado y razonable.
Propone la realización de una vida buena y feliz mediante la administración inteligente de placeres y dolores, la ataraxia y vínculos de amistad entre quienes compartían sus ideas.
En el año 306 a. C. Epicuro adquirió la finca llamada “El Jardín” en las afueras de Atenas y fundó su escuela de filosofía formada tanto por varones como por mujeres
Definiciones importantes: Ataraxia: Disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y a la fortaleza del alma frente a la adversidad. Tranquilidad espiritual, paz interior.
Hedonismo: Teoría ética que identifica el bien con el placer.
El objetivo de esta filosofía es (como el del resto de escuelas morales helenísticas) el arte de la vida, la realización de una vida buena y feliz. Para el cumplimiento de este objetivo Epicuro consideró que la filosofía tiene una doble tarea: combatir las ideas falsas que fomentan el miedo y el sufrimiento y crear en el sabio un estado de ánimo o talante favorable en toda circunstancia y lugar. Entre aquellas ideas hay que incluir fundamentalmente el miedo al dolor, el temor a la muerte, a los dioses y al destino; la parte de la filosofía que permite resolver estas cuestiones será la Física. La segunda tarea está en manos de la Ética.
El placer y el dolor son considerados los motivos fundamentales de todas las acciones de los seres vivos. El placer puro es el bien supremo, el dolor el mal supremo.
Funda en Atenas una escuela llamada el Jardín.
Época romana: Lucrecio y los poetas Virgilio y Horacio
Elaboran una física, lógica y ética
Ética: identificación entre felicidad y placer, entendido como ausencia de dolor. Ideal del sabio epicúreo: ataraxia. (Bellamente expresada en la Carta a Meneceo, de Epicuro)

Estoicismo. Zenón De Citio (332 a.C.-262 a.C.)
Estoicismo
Fue iniciado por Zenón de Citio (335 – 264 a. C,), quien sostenía la aceptación resignada de las cosas, tal como son. Uno de sus continuadores más ilustres es Séneca (4 – 65 d.C.).
Identifican el bien con la virtud y la vida feliz con la vida virtuosa y de eliminación de las pasiones (apatía); se sintieron ciudadanos del mundo (cosmopolitismo).
La Stoa fue la más importante de las escuelas filosóficas de Atenas durante varios siglos. Zenón de Citio la fundó reuniendo a sus discípulos en una especie de pórtico decorado con cuadros de múltiples colores (“Stoa Poikilé”, de ahí su nombre). Esta escuela mantuvo su prestigio y sus principios generales hasta el siglo II d.C., con su último gran representante, el emperador Marco Aurelio. 
El estoicismo tuvo los siguientes períodos:
El Antiguo (del 300 hasta el 130 a.C.):  Zenón de Citio (341-261 a.C.);Crisipo (281-208 a. C.)
El Medio (del 130 al 50 a.C.): Panecio de Rodas (185-110 a.C.); Posidonio (135-50 a. C.)
El Nuevo: estoicismo romano (del 50 a. C. hasta el siglo III d. C.): Séneca (4-65 d. C.)
Epicteto (50-130 d. C.); el emperador Marco Aurelio (121-180 d. C.)
Época romana: Séneca, Epicteto, Marco Aurelio
Física determinista, lógica, ética.
Ética: Puesto que todo cuanto sucede, sucede necesariamente, el sabio estoico será el que tenga un autodominio absoluto: apatía.

Los principales puntos sostenidos por estos filósofos a lo largo de su historia son:
El concepto de naturaleza. La phýsis estoica, es una naturaleza común, que comprende unitariamente a la totalidad de los seres, cualquiera que sea su condición o dignidad, por otra parte, la naturaleza estoica está transida toda ella de un principio espiritual y divino, de manera que viene a ser una naturaleza viva, divinizada y racional, dando así origen a una visión panteísta del mundo. 
La negación de la esclavitud. Participando todos los hombres de esa misma naturaleza común, no tiene sentido una institución como la esclavitud. Para el estoico, como ya lo fuera para los sofistas, la esclavitud es un simple hecho social que en modo alguno justificarse con motivaciones metafísicas.
Fraternidad, para los estoicos existe entre todos los hombres una fraternidad que obliga a la práctica del amor. El estoicismo llega así a ser, dentro del pensamiento pagano, la doctrina más enaltecedora de los valeros humanos. Como diría Séneca: "El hombre es algo sagrado para el hombre". 
Cosmopolitismo. Todos los hombres somos ciudadanos de un estado universal, siendo las diferencias naturales puramente circunstanciales. Esta comunidad universal se basa en la crisis de la polis. Decía Marco Aurelio que: "Por ser Antonio, mi patria es Roma; pero por ser hombre, mi patria es el mundo".
Los temas más importantes criticados por los escépticos fueron los siguientes:
La religión: se enfrentaron tanto a la religión popular politeísta como al concepto filosófico de lo divino. No fueron tanto ateos―puesto que el ateo cree saber que dios no existe― como agnósticos.
La posibilidad del conocimiento: su negativa a aceptar el conocimiento sensible o perceptual y el racional se basa en la existencia de diferentes experiencias de conocimiento entre los hombres: las impresiones de los sentidos son distintas en cada hombre; las opiniones consecuencia del ejercicio de la razón también son distintas y frecuentemente opuestas.
La ética objetiva: la diversidad y oposición de opiniones de los distintos pueblos respecto de lo correcto e incorrecto, de lo justo e injusto, del bien y del mal muestra que no existe el bien objetivo, que los valores morales, la justicia y el derecho son convencionales. No existe el bien o mal en sí mismo o absoluto.
Consecuencias de sus ideas
En el ámbito del conocimiento: puesto que nada se puede conocer y todo es incierto la posición más coherente es la de la aphasía o suspensión de todo discurso (aunque paradójicamente no renunciaron a ello y todos ellos eran hábiles y temidos“disputadores”) y la epojé, no afirmar de una cosa ni una determinada tesis ni su contraria, renunciar a toda opinión. Tal vez como consecuencia de este punto de vista algunos, como Pirrón y Arcesilao, no escribieron nada.
Aunque el relativismo y el subjetivismo no son teorías totalmente idénticas al escepticismo, algunos escépticos de esta época también defendieron tesis relativistas o creyeron que todas las cosas son subjetivas.



Filosofía Antigua: Periodo Sistemático

El periodo sistemático representa en la historia del pensamiento griego una época de madurez y esplendor filosófico. Se denomina sistemático, porque durante esa etapa se desarrollan los grandes sistemas metafísicos más importantes de la antigüedad.
Esta etapa comprende del año 400 a 322 A.C., y culmina con la muerte de Aristóteles. A los sistemáticos les interesa saber que es el mundo, pero también que es el hombre en el conjunto del universo. En este periodo la revolución del pensamiento es total, puesto que se enlaza el fisicentrismo y el antropocentrismo, es decir el enfoque es sistemático. Hay toda una estructura teórica dirigida al hombre y la naturaleza que ha dejado asombradas a todas las generaciones subsiguientes hasta nuestros días.
Los más destacados de este sistema son Platón y Aristóteles.

Platón explica la totalidad acudiendo a la teoría de las ideas; mientras que Aristóteles construye su concepción del mundo a la luz del principio de evolución originando su sistema conocido como hilemorfismo.
Platón postula la existencia de un mundo que no está sujeto al cambio y a la inestabilidad propia del mundo que nos rodea, en el cual estamos y que es, captado por nuestros sentidos, es aparente, superficial y, lo denomina mundo sensible. Considera que a través de la razón podemos llegar al mundo de las ideas donde se encuentran la esencia última de las cosas, del mundo sensible.
Si cabe dentro de un marco teórico, podríamos afirmar que su propuesta con respecto al problema del ser es:
Platón influenciado por los grandes problemas que afectaban a su ciudad (la gran inestabilidad política y social, y el relativismo sofistico) postulo a esta la existencia de un mundo que no está sujeto al cambio y a la inestabilidad propia del mundo que nos rodea, en el cual estamos y que es, captado por nuestros sentidos, es aparente, superficial y, lo denomina mundos sensible. Considera que a través de la razón podemos llegar al mundo de las ideas donde se encuentran la esencia última de las cosas, del mundo sensible.

Según Aristóteles, la filosofía es lo que entiende por metafísica o las cosas. La metafísica como ciencia del ser en tanto que ser, como ciencia suprema. Postula que el objeto de la filosofía de investigación del ser en cuanto a ser, es decir, indagar los principios y causas de seres, en cuanto seres. El ser es la sustancia que existe y que puede ser pensado en sí, es la realidad concreta, el individuo. La tierra, el fuego, el agua y todas las demás cosas, la sustancia es pues en individuo. Unidad de materia y de forma. Plantea que las condiciones o causas de la existencia de la sustancia (ser) son cuatro:-causa materia -Causa eficiente-causa formal-Causa final. Aristóteles concibe que la naturaleza está en constante movimiento, desarrollo, proceso en que la materia cobra forma, es decir, como paso de la potencia al acto. Fue fundador de la lógica, basado en la dialéctica de Platón, para él la lógica es el instrumento de la ciencia porque piensa que no hay ciencia sino de lo universal y necesario. La ciencia explica la realidad deduciéndola. El silogismo expresa una relación de inclusión, teniendo tres elementos; una premisa mayor, una premisa menor y una conclusión.

La filosofía según Aristóteles, tiene las siguientes características:
·         Ciencia Universal
·         Ciencia difícil
·         Ciencia rigurosa
·         Ciencia didáctica
·         Ciencia principal y
·         Divina.

A diferencia de Plantón, plantea que la esencia del ser no se encuentra en las ideas, sino que tiene que ser buscada en las cosas mismas y no fuera de ellas.



Filosofía Antigua: Periodo Antropologico

En el periodo cosmológico no había ciencias especiales fuera de la filosofía. La filosofía abarcaba todo. El periodo antropológico ofrece un gran desarrollo de las ciencias particulares; matemáticas, astronomía, medicina, historia, etc. Fue imposible que el volumen de todos estos conocimientos fuese abarcado por un solo hombre. Dicho escenario obligo a los filósofos a limitar el campo de sus estudios.
Veremos que en el siglo V a. C, la vida intelectual de Grecia se trasladó de sus colonias a la tierra natal. Atenas llega a ser el centro de la vida intelectual griega. Es el siglo de Pericles, tiempo de paz, de grandes riquezas, de la ciencia y del arte. Tiempo de Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Fidias, entre otros. La mentalidad griega cambia profundamente en esta época; puesto que ahora la atención de los pensadores griegos se concentra en el hombre y su problemática. De esta manera se pasa del periodo cosmológico al periodo antropológico. Los sofistas y Sócrates son los representantes de este nuevo periodo.
Los Sofistas fueron los primeros en dar el nuevo tono a la filosofía. Por vocación fueron maestros y educadores que se dedicaban a preparar a la juventud ateniense para la vida pública; sin embargo los sofistas enseñaban también a las personas maduras. Les enseñaban a hablar y a actuar. Ellos mismos aparecían como oradores y dirigentes. Los grandes dirigentes de Grecia, la elite intelectual, los grandes políticos, los escritores buscaban las enseñanzas de los sofistas.
La actitud de los griegos frente a los sofistas, experimentó con gran rapidez un profundo cambio. Las causas fueron varias, ante todo, la aristocracia ateniense les echó en cara que enseñaban por el pago que recibían, y los griegos juzgaba esa actitud pues significaba rebajar la actividad intelectual; por otra y al mismo tiempo les han salido al paso los conservadores, afirmando que destrozaban las tradiciones y la fe existente en Grecia.
Esta fue la razón por la cual el término "sofistas", que primariamente tenía sentido positivo. Pues, significaba "docto", pasó a significar "pseud-docto", pues, la sofística cambió de pronto en "erística", es decir, arte de argumentar de tal manera que permitía hacer aparecer una afirmación falsa como verdadera y viceversa. Sin duda los sofistas abusaron de la dialéctica, pero todos lo hacían en aquel tiempo.
Entre los sofistas la mentalidad más profunda y filosófica fue la de Protágoras, quien formuló una serie de principios en nombre de los cuales actuaban los sofistas. Fue el primer filósofo del nuevo estilo; fue más profesor que investigador; se destacó como orador y populizador. En edad ya madura llegó a Atenas y perteneció al grupo de los amigos de Pericles. Su escrito más importante es el tratado "Acerca de la verdad y el ser". Otra de sus obras es "Acerca de los Dioses".
En su Doctrina el objeto de sus investigaciones fue el hombre. Y como todos los sofistas en general, se preocupó por la dialéctica, retórica, política y ética. Se puede afirmar en general que los sofistas se han preocupado por lo que hoy en día llamamos cultura.
La ciencia en este período toma un matiz especial. Los primeros filósofos en Grecia han tomado la ciencia como una actividad puramente teorética, que buscaba la verdad por la verdad. Los sofistas subordinaron la ciencia a lo práctico, acercaron acentuadamente la ciencia a la técnica. Protágoras definía la ciencia como: "Capacidad de gobernar la casa y el país, como asimismo la mayor perfección posible en hablar y actuar correctamente". La raíz de la debilidad de la filosofía sofista reside precisamente en no haberse preocupado por lo verdadero, sino más por lo efectivo y práctico.
Ahora bien veamos el método de sus investigaciones; En el primer período de la filosofía griega, tenía gran importancia el método deductivo. Es cierto que los sofistas se servían de este método en su dialéctica; pero la dialéctica no era un método de estudio, sino más bien un método de discusión. Si hacían algunas investigaciones las hacían en forma empírica.
Protágoras ocupó una actitud, que más tarde se llamó positivista, término que podríamos definir de la siguiente manera: consistía en la observación de un fenómeno y el establecimiento de la consecuencia entre un fenómeno dado y el siguiente.
Ahora bien observemos el Relativismo y Practicismo. Protágoras extiende su relativismo del campo epistemológico al campo ético. Su punto de partida en este caso fue: "El hombre es la medida de todas las cosas". La precisión de una respuesta frente a un problema depende del hombre que la proporciona. Por esta razón es que frente a cualquiera situación puede haber opiniones que son diametralmente opuestas. Así por ejemplo, la enfermedad es buena y mala a la vez. Es mala para el enfermo, pero buena para el médico.
La base de aceptar una opinión como verdadera o rechazarla como falsa, depende del aspecto práctico del problema, por ejemplo, a un hombre sano una "comida" le parece dulce, mientras que un enfermo la encuentra amarga. No por eso el sano está más cerca de la verdad que el hombre enfermo.
Protágoras y los Sofistas, fueron los primeros entre los pensadores de Grecia que han concentrado su investigación acerca del hombre, su actividad y sus relaciones con los demás. Protágoras creó una teoría filosófica totalmente nueva: el sensualismo y el relativismo, el practicismo y el convencionalismo.
Dentro de este grupo de autores también encontramos a Sócrates (469 - 399 a. C), quien Nació en Atenas donde pasó su vida. Unió en su persona a un gran pensador con un gran hombre de acción. Cuando las condiciones lo exigían sabía servir a su país ya sea como soldado, ya sea de empleado.
Se consagró totalmente a la enseñanza. La mayor preocupación de Sócrates fue enseñar a los hombres la Virtud, instruirlos para llevarlos luego por este camino. En esta actividad centralizó el sentido de su vida, a tal punto que se olvidaba de sí mismo, viviendo pobremente junto a su familia. Aparecía siempre allí donde podía encontrar a alguien para dialogar con él. Tuvo grandes admiradores. Los más destacados jóvenes atenienses lo seguían; Alcibíades, Cricias, Jenofontes, Platón, entre otro y como todo gran hombre, tuvo también muchos adversarios.
Su doctrina se ocupó casi exclusivamente del hombre. En él le absorbió lo que consideraba como lo más importante y lo más valioso: los problemas éticos. No le interesó estudiar la naturaleza. Trabajó básicamente en dos campos, el Campo Ético y en el Campo Lógico, consideraba que la lógica era indispensable para la ética.
La misión de Sócrates es fundar filosóficamente la vida moral griega en disolución.
Por un lado acepta con los sofistas que el hombre es la medida de todas las cosas y por lo tanto también de la conducta moral, pero difiere en ellos de que los impulsos inferiores del hombre puedan intervenir en la determinación de la validez de los principios morales. Sostiene que es el intelecto que debe pronunciarse sobre los principios morales.
Sócrates busca la ciencia e intelectualiza los principios morales. Para resolver el problema moral proclama por consiguiente el principio: "El éxito de la vida depende de una comprensión racional de los intereses en pugna". De aquí que el conocimiento haga apto e idóneo al hombre para la vida. De donde fluye lógicamente la necesidad que el hombre conozca con total exactitud las cosas a que dirige su acción y sobre todo resalta la necesidad del auto conocimiento por parte del hombre. Dicha necesidad la sintetiza con su imperativo: "Conócete a ti mismo".
Para Sócrates por lo tanto, el conocimiento de lo bueno basta para obrar con rectitud, es decir, virtuosamente. La virtud implica ciencia. Todo el mal proviene de la ignorancia. Nadie comete a propósito y conscientemente el mal. No puede ser de otra manera, pues, el bien es útil y garantiza la felicidad. No hay por lo tanto razón alguna para que conociendo el bien no se lo realice. Sócrates identifica la ciencia con la virtud. Es lo mismo saber lo que es justo y ser justo.
Siendo el conocimiento universalmente válido, el individuo, por la introspección, debe buscar en su propia conciencia la ley de la vida, y determinar su vida en conformidad a dicha ley. Las leyes que rigen la vida moral, más que "inscritas" en un código, se encuentran en la conciencia misma del hombre. La justicia, el valor y el dominio de sí mismo; son cualidades humanas en todas partes y lo serán siempre.
Las virtudes morales son el bien supremo del hombre. Todo lo demás que los hombres juzgan como bienes, por ejemplo, La salud, las riquezas, la gloria, muchas veces en sus consecuencias aparecen como males. El hombre debe preocuparse y realizar el bien supremo, sin tomar en cuenta que ello a veces implica grandes sacrificios. Debe desafiar en este caso aun la misma muerte. Para la conquista y conservación del bien moral, debería el hombre sacrificar todos los demás bienes inferiores.
Sócrates relaciona íntimamente la virtud con la felicidad y la utilidad. No lo hace en el sentido que el bien depende de la utilidad que presta, sino, por el contrario, la utilidad depende del bien. Solamente lo que es bueno, es realmente útil. Muchas veces se comete errores, procediendo contra su propia utilidad, porque no se conoce el verdadero bien. La felicidad está íntimamente unida a la virtud, porque de la virtud procede. Es realmente feliz aquel que posee el bien supremo. Y el bien supremo es la virtud.
Del intelectualismo socrático surge una serie de consecuencias para la ética. Ante todo la virtud puede ser aprendida, ya que la virtud es ciencia, y la ciencia puede ser aprendida. Por lo tanto depende de nosotros poseer o no este bien.
Otra consecuencia es que la virtud es la misma para todos los hombres. En efecto, la justicia la define como ciencia de dar a cada uno lo que se le debe. La piedad como ciencia acerca de los Dioses.
El pueblo veía en él a un hombre extraño. No podía comprender que se despreocupara de sus propios intereses para preocuparse de los demás. Sin embargo, durante todo el tiempo que enseñó, nadie le atacó en forma efectiva. Sólo cuando tenía 70 años, fue acusado de activista perjudicial. Lo acusaron que era responsable de la impiedad e inmoralidad de la juventud ateniense. Fue condenado a muerte, aunque al comienzo nadie pensaba en semejante desenlace, fue condenado porque no quiso retractarse de lo que había enseñado, lo cual se consideraba como perjudicial al orden público.
Sus discípulos le propusieron evadirse de la cárcel. No lo aceptó. Los últimos momentos de su vida los pasó junto a ellos. Platón al hablar de los postreros instantes de Sócrates, afirma: "Todos reconocen unánimemente que ningún hombre que se sepa hasta ahora, miró a la cara a la muerte, con mayor dignidad que Sócrates".
Una inteligencia fría se unía en él a un gran corazón. Sus tendencias físicas fueron guiadas en forma maravillosa por las fuerzas de su espíritu. Por esta actitud fue presentado y lo era en realidad, como un símbolo de la superioridad del espíritu sobre la materia. Xenofonte afirma de él: "Siempre me pareció el mejor y el más feliz de los hombres".
Sócrates tanto con su vida como con su muerte, selló fehacientemente la doctrina que profesaba.

Filosofia Antigua: Periodo cosmológico o presocrático


El Periodo Cosmológico, es el primer periodo de la filosofía occidental que inicia por el siglo VI a.C. y su objeto de estudio es el Cosmos. Alcanza las Escuelas,  Jónicas, Eleáticas, Atomistas y Pitagórica. Entre los filósofos más destacados de las Escuelas Jónicas hallamos a  Tales De Mileto (624 - 547. A.C.) Quien fue llamado el sabio de su tiempo, técnico, ingeniero, comerciante, viajero y político. Conocía un método de medir las alturas de las pirámides y determinar las distancias de los buques en alta mar.
El problema central es: ¿Cuál es el origen de la naturaleza? Y en su respuesta nos muestra que, todo lo existente proviene del agua. Tales se basó para sostener su teoría en la observación de ciertos fenómenos, como ser que todo lo que vive, vive en la humedad; lo muerto se seca; todo lo existente está hecho de elementos húmedos, así por ejemplo como los  alimentos son jugosos. Estas observaciones le permitieron afirmar que el agua da la vida, encierra la fuerza productiva, es decir, el agua posee las propiedades que son necesarias y suficientes para el desarrollo de la naturaleza.
El gran mérito de Tales de Mileto no consiste en la respuesta que da, sino en el problema que plantea. La pregunta sobre el origen de la naturaleza
También tenemos a Anaximandro (585-525 a.C.) quien fue discípulo de Tales, escribió un Tratado " Acerca de la naturaleza" e introduce un término nuevo en la reflexión filosófica " arjé, vale decir, "principio". Tales de Mileto buscó tan sólo la materia primordial que estaba al principio del Cosmos, y de la cual han derivado todas las cosas. Pero dicha materia, dejó de existir en el momento de transformarse en otros elementos. Anaximandro también buscó la "materia primordial". De la cuál derivan todas las cosas, pero con el convencimiento que ésta materia, era al principio, es actualmente y será siempre. Para designar dicha materia introdujo, el término "arjé" que involucra no sólo principio, sino también causa de las cosas. Esta causa es infinita, eterna e indefinida. De esta "infinitud" que caracterizan a la "materia primordial", surgen continuamente los elementos que forman el Cosmos.
 La materia mencionada existía desde el comienzo y sigue existiendo. Sólo va perdiendo su infinitud a medida que se transforma en la naturaleza. (Planetas, animales, plantas, etc.). La razón por la cual Anaximandro sostiene que la materia primordial debe ser infinita es que, en caso contrario las infinitas transformaciones que tienen lugar en el Cosmos acabarían con ella. El desarrollo sin límites que tiene en la naturaleza, postula la necesidad de la infinitud de la materia primordial.
Formación de la naturaleza.- en la materia primordial existía toda clase de contrarios que se separan debido a un eterno movimiento. Al comienzo se separan el" Frío "y " el Calor"; gracias al frío y el calor surgieron diferentes compuestos, comenzando por la tierra, como la más densa. La tierra se encontró en el centro y las otras sustancias la han rodeado en círculos concéntricos, de esferas cada vez más livianas y cada vez más calientes. La esfera del agua se evaporó en parte, y por esto, se encuentra solamente en algunas regiones entre la tierra y el aire. La esfera del fuego, que rodeaba al mundo a manera de una cáscara, se dividió en partes, dando origen a los cuerpos celestes.
Otro gran exponente fue, Heraclito (Fines del siglo VI a.C. Efeso). Pasó su vida en la colonia griega de Asia menor. De familia muy acomodada. Heráclito elaboró una doctrina filosófica, parecida a la de los filósofos jónicos. Buscó el principio (arjé) del cosmos y lo ubicó en el fuego. El fuego, según Heráclito, se transformaba en agua, aire y volvía de nuevo al fuego.
Las transformaciones del fuego se realizan en dos direcciones: "hacia abajo" y "hacia arriba". El fuego cae de la región superior y se transforma en aire, este a su vez sigue bajando para cambiarse en agua. El agua cae sobre la tierra y la compenetra .El agua a su vez se transforma en nubes y vuelve a su punto de partida en forma de fuego.  Lo original que aporta Heráclito con su teoría es la idea de un cambio permanente. Luego, el principio y a la vez la característica fundamental del cosmos es: el cambio. La imagen mas adecuada de la realidad es el río.
Todo fluye, nada permanece, "es imposible bañarse dos veces en el mismo río", porque su agua cambia continuamente. Otra imagen de la realidad es la muerte. La naturaleza en el fondo es una continua muerte y un perenne nacer; la naturaleza cambia continuamente. A veces, parece que las cosas permanecen, pero su permanencia es una ilusión. No existen cosas que tengan propiedades estables, el ser no existe, sólo existe el devenir.
Un límite bien marcado no existe en las cosas, asi por ejemplo; entre el día y la noche, entre la juventud y la vejez, la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, el bien y el mal, como todas las demás cosas son relativas. El mundo existe y se transforma eternamente "el Cosmos no lo creó ningún Dios ni hombre alguno, sino que existió siempre, es y será siempre fuego vivo". El lugar privilegiado que tuvo en la filosofía de Heráclito "el fuego eternamente vivo" se debe a la naturaleza cambiante del fuego, como imagen del pensamiento cambiante de la realidad.
El concepto nuevo que introduce Heráclito en el campo filosófico es la idea del cambio permanente en el cosmos y por lo tanto, la relatividad del cosmos.
Ahora bien, hallamos también a La escuela Eleática que sostiene que las cosas sensibles son en su esencia una única sustancia inmutable, es decir, que las cosas son esencialmente ser. Su mejor representante fue  Parménides (Nació en Elea y allí vivió a fines del siglo VI y comienzos del siglo V a.C.) Fue contemporáneo de Heráclito.  Su doctrina es diametralmente opuesta a la de Heráclito.  Parménides, niega el, cambio en el cosmos y sostiene lo permanente como característica principal del ser. El punto de partida de Parménides es muy sencillo. Su tesis fundamental afirma: Necesariamente hay que pensar y decir, que sólo lo que es, existe. Porque el ser es, y el no-ser no existe.   De este principio tan simple, Parménides saca una serie de consecuencias.
  El ser no tiene principio: porque de donde podría provenir?. Sólo del no-ser y el no-ser, no existe.
El ser no tiene fin, es eterno. Porque si es no puede " no ser".
Además, el ser es permanente, porque cada ruptura sería no-ser.
Es inmóvil e inmutable, porque podría cambiarse sólo en no-ser.
Es indivisible, porque las partes del ser no siendo ya el ser, tendrían que ser, no-ser.
 El ser no tiene en sí diferencias, porque lo diferente del ser es el no-ser.
De todo lo cual resulta que el ser es uno y permanente.
Heráclito se basó en la observación y supo generalizar las experiencias particulares. Parménides adoptó el método estrictamente deductivo. Puso toda su confianza en el intelecto y en la deducción. Le dio el valor supremo al conocimiento intelectual, mientras juzgó poco valioso el conocimiento sensible porque no daba las imágenes exactas del mundo.
Parménides extremó el método deductivo. Se olvidó que para aprehender la realidad no basta apoyarse solamente en determinados postulados, sino que es necesario a la vez, el conocimiento de los hechos, los cuales nos hacen ver si la realidad comprueba el postulado del cuál se parte. Por ejemplo;  Los metales se dilatan con el calor. Habría que comprobar que todo lo que sea metal se dilate con el calor.
Enfoque Epistemológico: Parménides, al hablar del ser, argumenta de la siguiente manera: ¿De dónde sabemos que el "no-ser", no existe? Porque "el no-ser" no puede conocer ni expresar. ¿Por qué? Porque entre el pensamiento y el ser existente, aparece la más estrecha relación.
"Que la misma cosa es ser pensada y ser; es lo mismo el pensamiento y la cosa, de la cual se piensa, porque no hay pensamiento sin algo existente que se expresa en el pensamiento". Parménides identificó el pensar, con el ser.
 Parménides: Estableció la teoría de la unidad y de la Inmutabilidad del ser. Sostuvo la inseparabilidad del pensamiento y del ser. Estableció clara diferencia entre el pensamiento y la observación. Introdujo el método deductivo.


El mundo como voluntad y representación



La filosofía de Schopenhauer parte de un primer pensamiento capital: el ser es voluntad, el ser quiere ser y quiere permanecer como querer; el ser es esa voluntad que quiere ser siempre voluntad. En su obra El mundo como voluntad y representación persigue mostrar el enigma del mundo, que descifra como fundamento irracional, y alcanzar el sentido de la existencia, que revela como sinsentido.
Schopenhauer se da cuenta de que el mundo habitado no es sino el producto de una representación hecha por un sujeto que conoce el mundo. Esboza su propio sistema e introduce la categoría de voluntad como eje desde el cual entablar una comprensión del mundo.
Su objeto de estudio son las acciones de los seres humanos; observamos cómo la voluntad de vivir, auténtico motor del mundo, tras su afirmación y, después de ser conocida por sí misma, puede llegar a negarse. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no plantea ninguna doctrina del deber, ningún principio moral universal o deber incondicionado. El fundamento de la moral no propone en absoluto un principio al que haya que obedecer, sino que más bien delega en la piedad, en la compasión, el pilar de las acciones que juzgamos morales.
Hemos de renunciar por completo a guiar la vida humana por los cauces habituales, Así, por este camino, descubrimos otra manera de existir, una vida alejada del fatal influjo de la voluntad de vivir. Es importante resaltar que hay un componente de particular influencia en la filosofía de Schopenhauer y es su insistencia sobre el primado de la voluntad en oposición a la razón. Aquí hay un viraje radical en relación con la tendencia predominante en la cultura occidental, que desde los griegos había tenido un marcado matiz intelectualista.
“Así pues, aquel poderoso apego a la vida es ciego e irracional: sólo se explica porque todo nuestro ser en sí es una voluntad de vivir y a dicha voluntad la vida le ha de parecer el supremo bien por muy amarga, corta e incierta que pueda ser, así como porque tal voluntad es de suyo y originariamente ciega e inconsciente. El conocimiento, en cambio, lejos de ser el origen de ese apego a la vida, lo estorba, en tanto que descubre su falta de valor y contrarresta el miedo a la muerte”. (MVR II, Cap. 41)
El único hecho que podemos considerar para sentar el fundamento de la moral, es la constatación de la necesidad del dolor. El mundo es el autoconocimiento de la voluntad.
La desgracia y la calamidad quedan aseguradas en la afirmación constante de la voluntad de vivir. “Querer vivir” no es fruto de la procreación ni perece con la muerte, sino que siempre existe. Siendo, pues, la propia existencia lo que desde el principio se encuentra corrompido.  El autor contempla la posibilidad de ser salvados, redimidos, de una vida cuya esencia es una extraña y ominosa mezcla entre lucha y dolor. Pero en ello radica la “gran verdad”: La posibilidad de la negación de la voluntad de vivir, la penuria, la aflicción y la injusticia que padecemos a lo largo de nuestra existencia albergan una causa ontológica, en el ser, pues es la voluntad misma la que está manchada. Es el principio y artífice del mundo el que contiene el defecto originario.
La salvación no supone un simple cambio, sino una total conversión de nuestro ser. La necesaria salvación consiste en volvernos lo opuesto a lo que somos, puesto que mientras nuestra voluntad permanezca igual, nuestro mundo tampoco podrá cambiar.
Con la visión del dolor del mundo y de la miseria de existir, bien podríamos decir que tiene una conclusión pesimista de la concepción metafísica.
Ahora bien lo que ha de ser rescatado, liberado del dolor y de la muerte no son los fenómenos del mundo, sino su esencia, la voluntad que palpita en nosotros. Así, dado que el querer sostiene el mundo, la salvación consistirá en la liberación de ese mismo querer. Como alguna vez escribió Fernando Pessoa, “Ser es razón para dejar de ser”. Y es que, a ojos de Schopenhauer, el único fin legítimo de la existencia es el de convencernos de que sería mejor no existir.
Estamos ya en condiciones de asegurar que la cesación de la voluntad sólo podrá ser comprendida como una negación de la voluntad. No se dará una auténtica salvación y redención de la vida y del dolor sin una completa negación de su esencia. Una negación que no se refiere tan sólo al “no” que la voluntad refiere a los objetos de sus deseos, sino que afecta a la radical oposición frente a la realidad positiva, al querer en el que consiste el ser. Se trata, pues, de una negación ontológica, que nada tiene que ver con el  suicidio; en el que la voluntad quedaría rendida, derrotada.
Schopenhauer dirá que consiste en una cierta concepción de lo real que revela la unidad y unicidad del ser del mundo y su condición, una concepción,  que posibilita el fin de la manifestación de la voluntad, la salvación, la total redención. La voluntad, así, sólo queda suprimida a través del conocimiento.
En definitiva, la asunción de los dolores del mundo, ajenos a nuestro fenómeno individual, funda la única vía para la salvación, a la que se arriba, sin embargo, a través de una dolorosa renuncia y tras sufrir una inmensa pena en sí mismo. Aunque, por este camino, finalmente la individualidad queda suprimida y es absorbida por el todo. El dolor, pues, no es más que nuestra guía hacia el más puro fin de la vida: la destrucción del influjo de la voluntad de vivir.  Como observamos, Schopenhauer asegura que los dogmas, morales, religiones, etc. sólo pueden oficiar como motivos de la voluntad, los actos en que se hace visible, pero nunca cambia el sentido de la volición misma. Así pues, la significación ética mora únicamente en la disposición de ánimo que motiva los actos. Es por ello que nunca será posible determinar el valor ético de las acciones en base a su manifestación externa; los dogmas, las costumbres y los ejemplos determinan sólo tal exterioridad, pero dejan intacta nuestra disposición interna.
La auténtica bondad de ánimo, la magnanimidad y la virtud desinteresada provienen exclusivamente de un conocimiento intuitivo e inmediato, que cada cual ha de asumir por sí mismo. Mediante este conocimiento llegamos a comprender, al fin, que el prójimo que está ante nosotros, ese otro, esa pura ajenidad, es también nosotros, es parte de un todo al que pertenecemos. La esencia del amor puro se identifica, por tanto, con la compasión, con la total comprensión del sufrimiento ajeno.
La voluntad de vivir y que no debe interpretarse en el sentido corriente del término más que metafóricamente: nuestra voluntad, deseo o pulsión no es más que una proyección insignificante de esa Voluntad con mayúscula, de la cual la representación es mero fenómeno o apariencia. La voluntad no se encuentra sujeta a las formas del fenómeno, es decir, a la causalidad, el espacio y el tiempo. Tampoco se objetiva en los seres individuales, sino en la suma de los mismos: la voluntad integra toda la naturaleza y el universo con la totalidad de entidades y seres que contienen. La voluntad, así, es una fuerza que obra sin motivo, irracionalmente. Todas las energías de la naturaleza son expresivas de la Voluntad, incluyendo lo mismo las fuerzas naturales de todo signo ya sea luz, gravedad, como las motivaciones, los instintos y tendencias, tanto animales como humanos.
Siguiendo en esto a las doctrinas orientales, el hombre es esclavo de su deseo, de la voluntad ciega de vivir, y este precisamente es el fundamento del radical pesimismo del autor: «La vida es un anhelo opaco y un tormento». El autor propone la práctica de la compasión para con sus semejantes y liberarse del yugo de la voluntad, aunque no de la propia vida, pues Schopenhauer no predica el suicidio. Así como también plantea varias alternativas por ejemplo, la del arte, expuesta en su libro tercero, dado que el placer de su ejercicio sustrae al dolor del deseo, pues  la contemplación estética aparta al hombre de la cadena infinita de las necesidades y de los deseos, con una satisfacción inmóvil y completa.